Pensamientos de un chileno
Con mi acción ¿cambié la vida de un niño?
El sábado pasado, fui a uno de los malls de la capital a pagar mi supuesta cuenta mensual de Almacenes París. Al momento de ver mi cuenta, quedé feliz viendo que mi deuda ascendía a la ingente cantidad de $-5.
Sí… París me debe 5 pesos. Debo admitir que me dieron ganas de ir a la caja a pedir mi devolución de dinero, pa puro webiar.
Mientras caminábamos por el centro comercial, mi madre me dice “y andai con la chequera en el bolsillo de atrás… ¿y si pasa alguien y te la quita?” – ¡Me doy cuenta! Mira, trata de sacarla.
Le pegó el tirón y yo, obviamente puesto sobre aviso, “me di cuenta”.
(Nótese que no ando nunca con la chequera. Solamente la saco para pagar cuentas).
Así fue como después de un rato nos dio hambre y fuimos a comer a McDonald’s. Nota aparte fue el disgusto que pasé al ver que ahora no puedes cambiar la bebida por un jugo de naranja grande… te lo cambian, pero por un vaso mucho más chico que el vaso más chico de bebida. Ahí mismo le dije “puta que la cagó don Ronald” ![]()
Producto de comer con hambre (conozco mi humanidad), tuve que ir a las casitas a hacer del dos. Una vez terminado el proceso caquígeno, lavé mis manos (siempre higiénico) y nos fuimos al auto. Aprovechando el viaje, fuimos al Homecenter.
Me estacioné, me bajé y de repente… ![]()
Me toco un bolsillo: la billetera.
Me toco otro: el teléfono.
Me toco el de atrás: …
- “Mamá, ¿te pasé a ti la chequera?”
- “No, la tienes tú.”
- “Conchetumare, no la tengo.” O_O
Búsqueda rápida en el auto… nada. ¡Puta la weá, se me cayó en el McDonalds!
Partí, hecho una ventosidad expelida por el ano hacia el local. Me bajo. Corro hacia adentro. Le pregunto a un weón de los que atienden las cajas: “disculpa, ¿alguien ha avisado que se encontró una chequera?” – “No… no que yo sepa…” Y al muy weas no se le ocurrió preguntarle a nadie más. Fui al baño… ni rastros. (Solamente perfume de alguno que fue después que yo, seguramente).
Volví al auto… puta, y ahora ¿qué hago? ¡Llamo al banco para bloquear los cheques! A ver… aquí tengo el número… pero por la mierda, ¡tengo el número de la ejecutiva, pero no de algún servicio del banco! Y ahora, ¿de dónde chucha saco el número del banco?
Menos mal que el celular se conecta a internet, así que me metí. No encontraba ningún teléfono del banco…
De repente sale el gerente de la tienda y me hace señas. Yo: ohhhhhhhhhh (insertar música angelical aquí). Me dice: “sabe, me dicen que encontraron la chequera, pero se fueron. Era un niño con polera verde. Se fueron hace 2 minutos,” (Conchetumare, anda a encontrar a un niño de polera verde, en un mall donde hay concentrado tiendas comerciales, cines, hipermercados, estacionamientos y cuanta weá se te imagine).
Entramos al local y el gerente le pregunta a una de las señoritas que trabajan ahí:
- “¿qué pasó con lo que encontraron?”
- “¿Ah?”
- “Con la chequera” ¬¬
- “Ah, la encontraron en el baño. Era un niñito… no tenía plata, tenía unas tarjetas y los cheques”.
- “Ya, y ¿dónde está?
- “No sé… A lo mejor todavía están arriba.”
Subimos. No había nadie.
La verdad, me dio rabia con la weona, porque si cachó que alguien se encontró algo en el local, si no le da la personalidad para decirle que lo deje ahí mismo, por último dígale al gerente para que lo obliguen a dejar lo encontrado en manos de alguien del local. Se lo hice saber y partí para afuera. Poco le entendí a la galla lo que dijo, pero fue algo como “se enoja el caballero y…” aquí se puede agregar cualquier cosa, como “es terrible weón… ¿cómo no cachó que la weá se la cayó?”
Una vez más en el auto, volví a buscar un número del banco. Finalmente lo encontré y pude bloquear todos los cheques.
Ya veníamos a mitad de camino del mall a la casa, cuando suena el celular. Era alguien del banco.
- “Don Rodolfo, le comunico que alguien se encontró su chequera. Le doy los datos”
¡La raja! Llamé. Era una mujer con voz de ser joven. Me dijo que su hermano la había encontrado en el baño y se la había llevado.
- “Bueno y ¿dónde nos juntamos?”
- “Si usted sigue por Vespucio, pasa por bla bla bla y después dobla hacia la bla bla bla, y llega a Avenida Central. Por ahí vivo yo.”
- “Pucha, la verdad es que no vivo por acá, entonces no cacho mucho… ¿te parece si nos juntamos en el McDonald’s? Yo te pago el pasaje.”
- Ya, ¿cuánto se demora? Porque yo llego allá en 5 minutos. (Por detrás se escuchaba la voz de una mujer que le decía “¡noooo! ¡Que venga él no más!”)
- Poco, lo que me demore de Calera de Tango hasta Plaza Oeste.
Cuando le conté a mi vieja me dijo “en Avenida Central asaltan a las señoras en pleno día. Le tiran la piedra al auto y le roban las carteras”.
Bueno le dije… pero como en todas partes, hay gente buena y gente mala. Así también, no sabía con qué clase de persona me iba a encontrar.
Llegué rapidito al mall. Dejé el auto lejos, me saqué el reloj y fui con lo justo y necesario no más. Luego de unos minutos, la llamé. Venía llegando. Esperamos otros minutos. Me llamó… la ubiqué de inmediato… Marcela Espinoza, de unos 15 – 16 años, con su hermano, de unos 11 años.
Tras unas breves palabras, me pasó la chequera. Solamente faltaba el lápiz, que no alcanza a costar mil pesos. Ya se iba llendo, cuando le dije:
- “Marcela, muchas gracias. Por favor, toma.” Le ofrecí 5.000 pesos chilenos (para los lectores extranjeros).
- “No… si quiere se los da a él, que me pagó el pasaje.” ![]()
Se los di a su hermano y ellos se fueron a su casa, y nosotros a la nuestra.
Ese día, quizás, cambié la vida de ese niño. Tal vez se dió cuenta, que hacer una buena acción era lo mejor. Que aunque no sea mucho, lo bueno siempre se recompensa. Quizás él ya sabía esto de antes, pero la acción lo reafirmó. Quizás no, pero espero de corazón que haya sido una experiencia de vida para ese niño.
Llamé al banco, y amablemente cancelaron el bloqueo de los cheques.
Volví a la casa contento por recuperar la chequera, pero más aún, por ese niño.
| Print article | This entry was posted by Rodolfo Palominos on 19 Octubre 2008 at 20:12, and is filed under Aventura. Follow any responses to this post through RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o un trackback desde tu propio sitio. |


about 1 year ago
claro que le cambiaste la vida al pendex
por aya en av central esos pendejos con 5 lukas fuman pasta base toda la semana
le cagaste la vida won
jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja
saludos
about 1 year ago
ahora me siento como el hoyo
about 1 year ago
Me sumo al comentario de Marcelo… le acabai de comprar al brocacochi un kilo de Tolueno, 5 papeles de Pahta y un bidón de vino rancio.
Gracias por cambiarle la vida al cabro chico xD
Pd. Yo cacho que ahora se va a dedicar a robar chequeras y billeteras pa’ que le paguen la recompensa (si no tiene plata) o pa’ quedarse si es que tiene!
about 1 year ago
Ke lindo :O
about 1 year ago
Primero que nada felicitarte por tu blog, me a parecido productivo.
Sobre tu experiencia, no soy santiaguina, pero ¡valor!, yo hubiese ido con guardaespaldas (tan desconfiada).
A pesar de todo, creo que fue notable lo que hicieron por ti, al devolverte la chequera.
Sobre la “estúpida” del McDonald’s, supongo reprendió a más que alguien por el hecho. Al menos haber comprodo uno de esos malasos hot-dog’s y aventarselo en la cara (y así queremos crecer en este país).
Bueno, Rodolfo, a tener más “ojo”, al momento de salir, que te doy por firmado, esta experiencia no se repite dos veces.
Mis saludos.
about 1 year ago
xcelente blog
about 1 year ago
waaaaaaaaaaa
Gran acto el tuyo y el del niño. Bueno y qué tanta weá si se compró marihuana, pasta base, tolueno, lo que sea! total él supo que con el buen acto que cumplió recibió una recompensa y esa es la enseñanza.
about 1 year ago
“lo que le das al universo, éste te lo devuelve”
about 9 months ago
wena!
pero eso te pasa por andar con la chequera en el poto!!!
y tu mami te lo advirtió… porfiao!!