Ayer, caminaba por Talagantito, con mis “shores largos”, polera, mochila, jockey y lentes oscuros, mientras la música en mi mp3 sonaba a un volumen en que no escuchaba mucho el ruido ambiente y sonaba un reggaetón en los audífonos.

Pasé por una esquina en donde hay un kiosco.  Una mujer estaba sacando unas cosas de adentro, y al verme pasar se dió vuelta y con un comentario en un nivel de decibeles que seguramente escuchó hasta la vieja sorda de dos cuadras más allá, me dijo: ¡Se parece a Marito Larraín!

Yo, que a buenas y a primeras no sabía de quién estaba hablando, y pensé que era algún pariente de alguna vecina suya, le respondí: “seguro, pero no soy”.  Ella, insistente, dijo: “¿le han dicho que se parece?”

- “Eh… noup”

Y seguí caminando.  A unos cuantos pasos, empecé a meditar…  Marito Larraín… Larraín… Tomé el celular.  “Mamá, ¿cómo se llama el Kenito, el hermano de la Kenita Larraín?”   – “Mario”.  – “Ahhh, ¡pero es que ok!”  ajioj

Pucha, si hubiera atinado antes, quizás le hubiera dado un rato de felicidad a la señora tonto

O_O