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Android – Micro (información de Transantiago)

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Micro TransantiagoEsta aplicación que quiero compartir hoy con ustedes, es bastante interesante.  Para uno que es un mortal que anda en micro en Santiago, les recomiendo Micro.

El programa tiene 3 aletas.  En la primera, ingresan el código del paradero sobre el cual necesita información (por ejemplo, si estoy cerca del Apumanque, ahí está el paradero PC178).  Hago una búsqueda con ese código, y aparecerá como información todas las alternativas de micros que paran en ese paradero, y en cuántos minutos más llegará una micro.  Si usamos regularmente el servicio de un paradero en especial, se puede guardar en los favoritos del programa.

Yo lo uso casi todos los días para ver a cuántos minutos viene la 407.  Tiene un alto nivel de precisión, así que le creo bastante.  Evidentemente, la única micro que no tomo, es la del asesino culiao que es un carnicero al volante.

¿Una mejora sugerida?  En los paraderos, aparte de tener escrito el código del paradero, pondría el código en QR Code… digo, para aprovechar la tecnología no más.

Les dejo el QR Code para que descarguen Micro y lo prueben :D
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Transantiago y el chofer de la línea 407 que me quiere matar

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Chofer y la puta que te parióAdvertencia: topic con malas palabras que nacen de lo más profundo de mi ser y que no puedo obviar.

Ya es definitivo.  Ese conchesumare o me termina matando a mí, o a otra persona, aunque después de lo de hoy también existe la posibilidad que lo mate yo.

Miércoles 27 de julio de 2011. Espero la 407 en Estación Central. Viene medio llena, pero no me importa. Sé que en Santiago centro se empieza a desocupar.  Lo único lamentable, es que es la misma micro con patente SZ 2688 que el día 6 de julio casi provocó que nos cayéramos yo y una señora al intentar subir.  Hoy tocó que fuera al intentar bajar.

El recorrido no fue normal.  Me dormí y cuando desperté para supuestamente bajarme, veníamos más o menos a la altura de Pedro de Valdivia.  Según supe, habían manifestaciones por el alza del precio del pasaje de Transantiago.  Me acomodé lo más que pude en el asiento que es una tabla con algo de relleno.  Al llegar a La Capitanía con Apoquindo, y para no toparme con la cara del chuchesumare, preferí bajarme por atrás (como en teoría es la forma adecuada de hacerlo).

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Héroe a medias

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Transantiago Me fugo a la hora justa de la pega.

Tomo la 406.  Va llena pero no vamos apretados.  En mis oídos sonaba una entrevista que Sergio Lagos le hizo a los Quilapayún, que por la voz se nota que están tatitas.  Suena uno de sus temas luego de muchos minutos de conversa.

Divago.  A través de la ventana del Transantiago me convenzo que la primavera se acerca.  Hay más luz ambiente.  Pienso en nada mientras la oruga blanco con verde avanza por la Alameda.

Se detiene en un paradero.  Creo que fue en el de Alameda con San Antonio.  Sube extrañamente la mayoría por la puerta de adelante.  Por la segunda puerta (en donde yo estaba) sube una “rusia” flacuchenta sin pagar.  Se me ocurren miles de castigos para la mina.  Odio subvencionar a este tipo de gente.

Siento que alguien pasa tras de mí, al parecer con un bolso grande o algo parecido, porque me empujó levemente.  El olor a copete no fue agradable.

Parte el Transantiago.

Siguen los Quilapayún cantando y hablando en la Radio Uno.

Siento algo cerca de mi bolsillo.  “El aparataje que lleva el viejo del bolso, seguramente.” Siento de nuevo, tras medio segundo.

Me bajo más aún la parka corta, desconfiado y mirando hacia el lado.  El viejo no llevaba un bolso, sino una chaqueta en su brazo izquierdo.  “He visto cosas parecidas en la tele…” El beneficio de la duda y mi inocencia de pueblerino pudieron más.  Dos segundos después, veo al conchesumare intentando meter la mano en el bolso de la rusia que subió sin pagar, tapado por la chaqueta.

Estas cosas en serio no se piensan.  No razonas.  No alcanzas a pensar que el hijo de puta puede ir acompañado.

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Transanticosas

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TransantiagoHay maneras y maneras de empezar el día.  Para el caballero al que tuve que ayudar a pararse DE LA CALLE, luego de caerse cuando se estaba bajando de una Transantiago enchulada (micro amarilla roñosa pintada de blanco) que partió con la puerta abierta y sin fijarse de la imbecilidad que hizo, no creo que haya sido un lindo día.

Fue penca la caída.  Iba bajando por la puerta trasera, puso un pie sobre el paradero (que está a varios centímetros de la acera), la micro partió, el hombre perdió el equilibrio y luego de dar bote en el paradero, cayó a la calle.  Ahí quedó unos microsegundos mirando despavorido cómo se acercaba a su humanidad una de esas micros más chicas verdes de las que viene desde Villa Francia.  Tendí mi mano y así y todo le costó pararse.  Ya no era un lolo.  Seguramente el dolor le duró todo el día y la rabia le durará por semanas.  La impotencia de no poder hacer nada estará con él más aún.

Yo esperé la 401 y me fui a darle al laburo.

Pd: aunque parezca un cuento de Santiago en 100 palabras, no lo es.  U__u

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