Pensamientos de un chileno
Transanticosas
Hay maneras y maneras de empezar el día. Para el caballero al que tuve que ayudar a pararse DE LA CALLE, luego de caerse cuando se estaba bajando de una Transantiago enchulada (micro amarilla roñosa pintada de blanco) que partió con la puerta abierta y sin fijarse de la imbecilidad que hizo, no creo que haya sido un lindo día.
Fue penca la caída. Iba bajando por la puerta trasera, puso un pie sobre el paradero (que está a varios centímetros de la acera), la micro partió, el hombre perdió el equilibrio y luego de dar bote en el paradero, cayó a la calle. Ahí quedó unos microsegundos mirando despavorido cómo se acercaba a su humanidad una de esas micros más chicas verdes de las que viene desde Villa Francia. Tendí mi mano y así y todo le costó pararse. Ya no era un lolo. Seguramente el dolor le duró todo el día y la rabia le durará por semanas. La impotencia de no poder hacer nada estará con él más aún.
Yo esperé la 401 y me fui a darle al laburo.
Pd: aunque parezca un cuento de Santiago en 100 palabras, no lo es. U__u
| Print article | This entry was posted by Rodolfo Palominos on 28 Octubre 2009 at 22:44, and is filed under Impresentable, Personal. Follow any responses to this post through RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o un trackback desde tu propio sitio. |


about 9 months ago
Me pasó una anécdota también en nuestro Trans O´higgins. Resulta que ya me había subido a la micro, y de pronto, en el paradero siguiente, se sube una viejita. Al momento de pagar (Acá no funcionamos con Bip), la señora dice
- Uy, mijito se me acabó la plata.
Refiriéndose al chofer.
Yo comencé a mirar de la ventana hacia afuera, a ver si veía la plata. Pero como no me fue posible, me puse de pie y le dije al chofer que parara la micro un poco, y me bajé a buscar la plata en plena avenida.
La encontré, y se la devolví.
Fue un bonito gesto, lo sé.
Dolió la guata cuando entendí que era un billete diez lucas, lo sé.
Saludos, ahí te vez!